Cuando hablamos del Seat Ibiza estamos hablando del modelo más importante de la marca española y de todo un súper ventas en España.

La última generación del Ibiza llegó en 2008 y lo hizo con un estilo muy marcado que resultaba completamente nuevo con respecto a su predecesor.

Ahora, posee una línea mucho más agresiva debido a la nueva ubicación de los faros y al diseño de éstos.

Además, a esto hay que unir su parrilla, que pasó de poseer una forma redondeada a una forma más alargada por los laterales y con unas líneas más rectas que acentúan su carácter agresivo a la vez que juvenil.

Su perfil también resulta bastante diferente al del anterior Ibiza y, ahora, vemos que las zonas redondeadas de su carrocería han sido sustituidas por unas líneas mucho más marcadas que tienen su punto culminante en el saliente que se encuentra justo por encima de la rueda trasera y que se ha situado para dar más fuerza a toda la zaga.

A este diseño tan atractivo de cualquier Ibiza hay que unirle además toda la deportividad que le aporta el acabado FR, que es la versión que hemos probado.

En el frontal de este Ibiza FR vemos que la calandra lleva una rejilla hexagonal que acentúa su lado más deportivo y una chapita con las siglas FR para distinguir rápidamente esta versión nada más verla.

Cuando contemplamos este modelo de perfil, sus llantas de 17 pulgadas, que poseen un diseño muy “racing”, junto a los retrovisores en color gris, nos permite intuir que este Ibiza no es un Ibiza cualquiera.

Al ver la zaga, nuestras sospechas se confirman nada más ver las dos salidas de escape cromadas o la zona del paragolpes donde se sitúa la matrícula en color negro para acentuar su lado más salvaje.

El interior ha mejorado bastante con respecto a su predecesor. Ahora ciertos elementos del salpicadero han incrementado su calidad y tienen un acabado más agradable al tacto.

En esta versión FR la deportividad se encuentra muy acentuada. De este modo, los asientos delanteros presentan un aspecto muy “sport” y resultan realmente ergonómicos, el volante está revestido en cuero y se encuentra achatado por la zona más baja. Existen, además, varios logotipos tanto en el cuadro de mandos como en los respaldos de los asientos con el símbolo habitual de “FR”.

En materia de equipamiento hay que decir que el Ibiza es un coche que viene ciertamente bien equipado, pero si hablamos del FR la cosa resulta incluso sorprendente, ya que nuestro coche de prueba llevaba elementos como los faros con bixenon y giro de luces en curva, sensor automático de encendido de luces, sensor de aparcamiento, control de estabilidad, llantas de 17 pulgadas, control de velocidad de crucero, climatizador, control de presión de neumáticos, ordenador de a bordo o espejo retrovisor fotosensible entre otras muchas cosas.

Sin embargo, un detalle que echo en falta en esta generación del Ibiza es un reloj o un medidor digital de la temperatura del agua. Es algo que últimamente están eliminando en muchos coches y a mi personalmente me parece un error porque nunca está de más saber a qué temperatura se encuentra el agua de nuestro coche para evitar males de cualquier tipo.

Por otro lado, el espacio de las plazas traseras resulta bastante amplio y cómodo para tratarse de un coche de este tamaño. De hecho, muchos modelos cada vez resultan más incómodos debido a que los techos de los coches actuales suelen reducir su altura en la zona trasera y esto incomoda a los ocupantes con cierta altura. Ésto, sorprendentemente no sucede tanto en el Ibiza de cinco puertas que hemos probado.

La capacidad del maletero de este Seat Ibiza FR se sitúa en 292 litros, una cifra muy buena teniendo en cuenta que aún es de los modelos que lleva una rueda de repuesto del mismo tamaño que el resto bajo la bandeja de dicho maletero.

Propulsor

El motor que acompaña a este Ibiza FR es un 1.4 TSI con 150 caballos de potencia y una caja de cambios de doble embrague con siete velocidades.

Este motor era completamente nuevo para mi, pero tenía la impresión de que iría realmente bien y la verdad es que no decepcionó en absoluto, pero eso te lo contaré más adelante.

En cuanto al cambio, la verdad es que yo siempre he preferido los manuales, pero estas nuevas generaciones de cambios automáticos de doble embrague, que en Seat se conocen con el nombre de DSG, son fantásticos.

Este Ibiza FR lleva, además, una nueva generación de este tipo de cambios DSG que cuenta con 7 relaciones.

La aceleración de cero a cien de este Seat Ibiza FR con este cambio DSG de siete velocidades se sitúa en 7,8 segundos.

Su consumo en ciclo combinado se sitúa, según dice Seat, en 6,3 litros a los cien, aunque a mi la verdad es que haciendo una conducción variada y sin ir especialmente rápido ni lento, no la conseguí bajar de los 7,8 litros a los cien.

Lo bueno de las siete velocidades de esta caja de cambios que lleva este Ibiza FR es que cuando sales a carretera y engranas la séptima marcha, las revoluciones se sitúan a más o menos 2.500 vueltas por minuto para circular entre 110-120 kilómetros por hora. Esto supone que el nivel de ruido del motor que llega al habitáculo es mínimo y el consumo también se sitúa en unas cifras muy bajas. De hecho, este detalle hace que el confort en viaje aumente de forma considerable.

Por otro lado, como ocurre en varios modelos potentes del Grupo Volkswagen, este Ibiza FR es también de esos que permiten realizar una conducción muy suave y tranquila y, a la vez, cambiar totalmente su dulzura en el momento en que decidimos pisar el acelerador con cierta contundencia.

De hecho, la verdad es que este Ibiza FR sorprende en el momento en que decidimos subir algún puerto alegremente, ya que saca una fuerza sorprendente y su sonido de gatito dulce y tranquilo se embrutece de una forma inesperada.

Comportamiento

Lo más llamativo del comportamiento de este Seat Ibiza FR podríamos decir que es lo rápido que acelera gracias a su motor de 150 caballos, pero también gracias a lo bien que funciona su caja de cambios de siete velocidades que lleva unas levas en el volante para que vayas subiéndolas y bajándolas a placer cuando creas oportuno.

La verdad es que no sé si es por la sensación de conducir con las levas o por la rápida reacción de su caja de cambios, pero en muchos momentos uno cree que, en vez de en un Ibiza, va en un deportivo o un coche de otras características.

Cuando circulamos por carreteras reviradas, este Ibiza FR se comporta realmente bien y no hace extraños de ningún tipo. Se muestra muy aplomado al asfalto y te permite pasar por las curvas realmente rápido sin retorcerse ni transmitir la sensación de ir muy al límite.

Es verdad que sus controles, tanto de tracción como de estabilidad, intervienen mucho. En ocasiones, a lo mejor hasta demasiado, pero creo que esto es positivo de cara a la seguridad de sus conductores.

Para el que quiera divertirse algo más siempre existe la posibilidad de anularlos y percibir de primera mano el grandísimo trabajo que hacen mientras se encuentran conectados.

Gracias al cambio DSG de siete velocidades, el momento de acelerar e ir engranando marchas una tras otra, es una auténtica delicia porque la velocidad con la que realiza dicho cambio es súper rápido. Asimismo, en el momento de decelerar e ir reduciendo marchas, también resulta llamativa la velocidad con la que trabaja y el sonido que produce es muy cautivador, porque parece sacado de un coche de carreras.

A mi lo que realmente me gusta de este tipo de cambio es que es automático, sí, pero ahora de verdad intervienes en la conducción y tú lo sientes así. En un automático de los de toda la vida no intervienes en nada y, en otros que te permiten cambiar a ti pero no son de doble embrague, tarda tanto en engranar cada velocidad que tampoco sientes que intervengas igual que con un manual. Con el DSG ya sientes, por fin, algo parecido a lo que se siente con un manual y, ahora, con las bondades añadidas de hacerlo a una velocidad súper rápida que no conseguiríamos nunca en cualquier otro manual.

En definitiva, este Seat Ibiza FR es un coche que cuenta con todas las cosas buenas de cualquier otro Ibiza. Es igual de cómodo, igual de suave e igual de manejable. Sin embargo, tiene algo que no tienen la mayoría de coches de su segmento, y es el hecho de que también te permite salir a disfrutar de su conducción porque se muestra ágil, rápido y sus consumos se encuentran muy ajustados para el nivel de prestaciones que ofrece.